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Casi millón y medio de personas con discapacidad están en riesgo de pobreza

En el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el Observatorio Estatal de la Discapacidad (OED) publicó un informe que nos invita a reflexionar sobre la situación de especial vulnerabilidad que viven las personas con algún tipo de discapacidad frente las circunstancias de exclusión social.

En España residen casi un millón y medio de personas con discapacidad en riesgo de pobreza, de las que más de medio millón se encuentran en situación de pobreza extrema.

Destaca especialmente la situación de las mujeres con discapacidad. Este colectivo se encuentra especialmente afectado por la pobreza extrema, con una tasa que casi duplica a la del resto de la población y es un 7% más alta que la de los varones con discapacidad. La tasa de pobreza extrema para las mujeres con discapacidad mayores de 60 años, es prácticamente el doble que la de los varones de esa misma edad.

Gran parte de las personas con discapacidad se encuentra expuesta al riesgo de pobreza cuando carece de actividad laboral, incluso recibiendo algún tipo de prestación. Y es que más de la mitad de la población con discapacidad en edad laboral se encuentra fuera del mercado. Este dato preocupa especialmente ya que el empleo es el principal factor de protección contra la pobreza y la exclusión social. Además, según datos del OED, casi la mitad de la población con discapacidad que no trabaja carece de ingresos por prestaciones.

Personas con Discapacidad en Riesgo de Pobreza | Metropolis CET

Fortalecer la inclusión laboral de la población con discapacidad es una de las medidas más importantes para contrarrestar estos datos tan alarmantes.

En Metropolis CET orientamos y apoyamos a las empresas en el proceso de selección e incorporación de personas con discapacidad dentro de la organización. Facilitamos todo el proceso de reclutamiento y realizamos un seguimiento del trabajador. De este modo nos aseguramos que el servicio se esté realizando según las directrices marcadas y que el  trabajador se sienta cómodo en su puesto de trabajo.

En conclusión, luchar contra la pobreza está en manos no solo de la clase política, sino también del tejido empresarial.